martes, 31 de mayo de 2011

Edad vs. Tecnología

Todos los días se aprenden cosas nuevas; por ejemplo, hoy en el trabajo aprendí una de ellas: nunca, bajo ningún punto de vista, te ofrezcas a enseñar a usar un artefacto tecnológico a una persona mayor.
IMPORTANTE: el hacerlo puede ser perjudicial para su salud.

Es como todo en la vida, uno da la mano y te toman del brazo. Hoy, mientras hacía uso de la fotocopiadora en el trabajo, una mujer de avanzada edad (con olor a fijador de cabello) se queja de no poder responder un SMS debido a su falta de entendimiento respecto al uso de su celular. A raíz de ello, me ofrecí a responderlo y explicarle cómo hacerlo; hecho que lamente durante los minutos siguientes. Todo iba bien, hasta que Zulma no tuvo mejor ocurrencia:
-Ay querida, ¿no me podes anotar todo en un papel?-
-(Pijaso) Sí, ahora se lo anoto-
-Gracias amor, si podes hacer un dibujito de cada botón mejor, sino me confundo mucho-
-Bueno, le anoto por ítems cómo llegar desde el menú principal a cada opción, y al lado le dibujo cada tecla-
-Yo no se por qué hacen tan complicados éstos “cosos” de hoy en día-
-(Y yo no se quién carajo me mando a ofrecerte ayuda ¡La recalcada concha de la madre!) No es difícil, es práctica nomás-
-Si pero yo no entiendo, todos los botones son iguales-
-(¿Para qué carajo existe el manual de uso?) Bueno, ahora espero que lo entienda-

Después de unos 15-20 minutos de explicar y graficar el desarrollo de los pasos a seguir para la escritura y envío de SMS, concluyo y le entrego la hoja.

-Gracias querida, qué amorosa sos. Yo le pedí a mis hijos que me enseñen pero, claro, como tienen otro modelo de teléfono me dijeron que no sabían como se usaba el mío-
-(Eso es lo que a vos te hicieron creer, vieja hija de puta) Qué raro que no sepan cómo usarlo, en la mayoría de los celulares se hace del mismo modo. A lo mejor no tenían tiempo de explicarle-
-¿Vos decís que no me quisieron explicar? No creo que sean tan embromados-
-(Y, vos fijate..) A lo mejor, no conozco a sus hijos como para afirmarlo-
-No amor, mis hijos son un pan de Dios. Lo que pasa es que trabajan y no tienen tiempo-
-(Lo afirmo; no te quisieron explicar, y no son un pan de Dios, ¡Son unos hijos de puta!) Y claro, yo también estoy trabajando y tampoco tengo tiempo-
-Si querida, disculpa que te haya molestado. Te agradezco mucho por tu tiempo-
-De nada Zulma, que siga bien-

Cuando, por fin, sentí que el suplicio había acabado, ya relajada me di vuelta para agarrar las fotocopias terminadas y, otra vez esa voz; típica de mujer super-exitada que cuenta con entusiasmo los logros y progresos de sus hijos (y por qué no de sus nietos), me erizó la piel.
-Querida, decime una cosa ¿Vos tenes una de esas cámaras modernas de ahora?-
-¿Una cámara digital dice?
-Si, no se cómo las llaman ahora, viste que cambian todo el tiempo-
-Sí Zulma, una cámara digital. Claro que tengo-
-¡Ay querida, que alegría! Yo quiero una también, cuando la compre la traigo así me explicas también-
-(Con mi mejor cara de póker) No creo que la pueda ayudar Zulma, seguramente compre un modelo distinto a la mía; y al igual que con los celulares, cada modelo tiene su forma de uso-
-¡Qué lastima! Bueno gracias igual amor, voy a ver si compro el mismo modelo que la de mi hijo así me enseña-
-(¡Tomá forro!) De nada Zulma, seguro su hijo la va a saber ayudar-

Ahora bien, acá hay dos cuestiones claras a analizar. La primera, y fundamental; con todo el respeto que la gente mayor se merece, si no están capacitados para enfrentarse con la tecnología de hoy en día, no pretendan entender en uno, treinta o trescientos sesenta y cinco días lo que no supieron durante los 60 años anteriores. Y, en caso de querer sumergirse en ése pantano lodoso que es la tecnología, para algo fueron creados los “Manuales de Uso”.
Por otro lado, existe una segunda cuestión que admite millones de críticas más: los hijos y familiares de esas personas mayores, que tan ilusionadas por amigarse con la tecnología están. ¡A ver, manga de forros! Si no están dispuestos a ayudar a sus madres, abuelas o tías con el uso de celulares, cámaras o Mp4, no permitan que efectúen la compra de los mismos. Y en tal caso, háganse cargo del hecho; no pasen el paquete al resto porque, claramente, no hicimos nada malo para merecer ese castigo.

En conclusión, una vieja con celular admite la misma, o incluso más, peligrosidad que un mono con navaja. La diferencia está en que el mono sólo puede ocasionarte daños físicos, la vieja serios trastornos que afecten tu integridad mental.